RAREZAS TOPONÍMICAS DE LAS COMARCAS GERUNDENSES

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Aquí había un mapa de las comarcas de la provincia de Girona

A lo largo y ancho del mundo hay una serie de sitios que siempre han atraído a los forasteros con motivo de alguna virtud que les es específica: una belleza natural o tal vez artística; puede que arquitectónica. Hay otros que lo han hecho gracias a una historia larga y rica, o bien a una oferta cultural poderosa. Los hay que, en cambio, deben su popularidad a la gastronomía, o a la excelencia y variedad de su industria del ocio, o bien a la hospitalidad de sus gentes. Y claro, también los hay que constituyen un polo de atracción por sí mismos, sin necesidad de más explicaciones: los centros del conocimiento o de los negocios.

El visitante, a menudo llamado turista, se desplaza a estos puntos movido por un interés compartido con más gente, o bien para satisfacer una curiosidad connatural con el resto de los seres humanos.

A pesar de ello, existen otros lugares que no tienen nada de lo que acabo de decir… o bueno, mejor dicho -que tampoco quiero pecar de injusto, aquí-, si lo tienen nunca han llegado a destacarse entre el gran público. Estos sitios olvidados por todos tienen que confiar su poder de atracción a una singularidad muy especial: quizás una leyenda negra; quizás un museo consagrado a una temática absurda, que nunca tiene visitantes; quizás una escultura gigante en forma de culo… quién sabe.

Los visitantes, a menudo llamados “friquis”, se desplazan a estos sitios dejados de la mano de Dios seducidos por una fuerza potente aunque no especialmente noble: el morbo.

La verdad es que uno no quiere visitar estos lugares de forma consciente; no se lo propone. Simplemente se los encuentra en el camino… o buscando otra cosa en el mapa… o en un desliz tonto con el Google. Hace unos días, sin embargo, huyendo de otra rareza formidable (el Castillo Gala Dalí de Púbol), me crucé con dos de ellos seguidos en una especie de “combo” extraordinario. Se trata de dos municipios limítrofes, con nombres bien curiosos, separados el uno del otro por el río Ter, esperando que alguien les haga caso a pie de la misma carretera: la C-252.

La primera de estas dos localidades es Ultramort (Ultramuerto en catalán), un pueblecito muy pequeño de no más de 200 habitantes, situado en el interior de la comarca gerundense del Baix Empordà:

Aquí había una foto mía, haciéndome el difunto cerca de la entrada del pueblo

Los orígenes y la razón del nombre tan siniestro que lleva colgado esta villa son inciertos, o más bien desconocidos; sí que se sabe, no obstante, que el municipio ya aparece documentado con una denominación parecida en textos de fechas tan tempranas como el año 1046. Yo me acerqué intrigado por saber si la poca vivacidad que expresa su topónimo se correspondría con la de sus calles y plazas. Bueno… era un viernes de noviembre por la tarde, alrededor de la hora de comer, un momento tal vez no muy propicio para encontrar gente, es cierto, pero debo decir que en todo el recorrido que hice por lo que se adivinaba como la calle principal del pueblo no me tropecé con un solo lugareño; ni joven ni viejo; ni feo ni guapo; ni perro ni gato. Solamente un ciclista que tenía cara de hallarse igual de desconcertado ante la ausencia absoluta de almas. No hace falta decir que, si no encontré personas que respirasen, todavía mucho menos un lugar para comer alguna cosa, que era lo que en realidad estaba buscando.

Como resulta lógico, no estuve mucho rato más en el pueblo, pero sí que me largué de allí cargado con un buen saco de preguntas, que todavía logran perturbarme de vez en cuando, sobre todo durante las noches tenebrosas de tormenta:

  • ¿Qué tipo de grupo étnico predomina en el lugar? ¿Zombis? ¿Vampiros? ¿Momias…?
  • ¿Cuál es el gentilicio de los habitantes del municipio? ¿Ultramuertos y ultramuertas, tal vez? (Si hacemos caso a lo que dice la Wikipedia debería llamárseles hombres y mujeres de Ultramort, pero eso a mí me sabe a poco, la verdad…)
  • ¿Es que los habitantes conservan sus derechos civiles, una vez muertos y enterrados bajo las lápidas del cementerio?
  • ¿Existe alguna leyenda de dudosa validez científica que vincule al pueblo de alguna manera con el Más Allá?

Bien… en cualquier caso, estas son cuestiones que permanecen abiertas, a la espera que algún lector accidental de este blog se anime a darles respuesta.

Proseguimos con el otro pueblo del que quería hablar en esta entrada…

La segunda localidad singular que me encontré en ese trayecto escaso de la C-252 ostenta un nombre no menos curioso que el de su predecesora, pero sí bastante más sugerente: Verges (Vírgenes en catalán…)

Como decía antes, se trata nada más ni nada menos que del pueblo vecino; a primera vista mucho más vivo, aunque no mucho más grande. Se sitúa justo por encima de los mil habitantes, y, eso sí, entre sus oriundos hay que decir que cuenta con algunos ilustres, como el político Francesc Cambó o el cantautor Lluís Llach:

Aquí había una foto de una chica muy maja posando a la entrada del pueblo

En el caso de esta villa de Verges desconozco igualmente el origen de su nombre extraño. Si en algún tiempo remoto, tal vez, se refirió a la castidad y pureza de las jóvenes que nacían y vivían dentro de sus límites, pondría la mano en el fuego que hoy en día, con los impúdicos tiempos que corren, el topónimo ha perdido totalmente su validez. Yo confieso que vírgenes no vi ninguna pululando por allí; por supuesto tampoco desvirgué a nadie.

Así que, en la práctica, no puedo confirmar ni desmentir la virginidad de las gentes del municipio. Sí que me surgen un buen número de preguntas, sin embargo, a raíz de mi visita fugaz:

  • ¿Sería este pueblo un refugio de paz espiritual? ¿Sería la última esperanza para aquellas personas que -como yo- intentamos vivir no-queriendo; que buscamos deshacernos del incesante aguijón del deseo?
  • Otra vez con el tema de los gentilicios… la Wikipedia se refiere a los habitantes de la población como vergelitanos y vergelitanas, pero yo propongo que, por una cuestión de marketing, sería mucho mejor llamarles simplemente vírgenes. O no. No sé…
  • ¿Puede ser que se destierre a la gente o se la elimine del padrón después de tener una primera experiencia sexual, en este pueblo?
  • ¿Se promocionan y se premian de forma oficial la abstinencia y las conductas pudorosas?

En fin… que como en el caso anterior, estas son cuestiones espinosas que requieren de personas más entendidas o más sabias para su resolución.

Yo, por mi parte, me limitaré a seguir con los ojos bien abiertos, no sea que vuelva a tropezarme con alguna población de nombre raro que deba añadir a mi colección…

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Acerca de David Castejón

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