EL FABULOSO DÍA QUE VIVÍ DOS VECES

El día 20 de octubre de 2014 a las 19:00 horas de la tarde me encontraba aquí:

Auckland, región de Auckland; Nueva Zelanda

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El día 20 de octubre de 2014 a las 11:45 horas de la mañana, después de un vuelo nocturno de más de once horas sentido Este (es decir, sentido rotación de la Tierra…), me encontraba aquí:

Los Angeles, California; Estados Unidos de América

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Pero… ¿¿¿cómo puede ser eso??? ¿Alguien puede explicarme qué demonios ha pasado aquí? ¿Otra vez el mismo puto día? ¡Noooooooooooooooooooo…!

Recuerdo haberme sentido como Bill Murray en la peli Groundhog Day (Atrapado en el tiempo)

Bien… antes que se me adelanten los sabiondos, sé que algunos me mirarán con compasión y suficiencia, y me dirán muy satisfechos que atravesé la línea internacional de cambio de fecha.

Bah… chorradas…

Yo digo que viajé en el tiempo…

Según se acepta oficialmente, la línea internacional de cambio de fecha es una línea arbitraria que se dibujó sobre el mapa del mundo, en concreto sobre el meridiano 180º, cuando una serie de tíos más o menos sabios o importantes decidieron dividir el planeta en husos horarios, poniéndose de acuerdo para no llegar tarde a los sitios.

En definitiva, una convención humana en toda regla… un intento más para comprender y tener controlado un fenómeno no ya físico, sino más bien metafísico como es el tiempo.

Einstein (y tal vez otros científicos locos antes y después de él…) ya dijo que el viaje en el tiempo, de acuerdo con la teoría, era posible.

Y yo, de alguna manera, le doy la razón. Porque reitero que en esta ocasión, además de hacerlo a través del espacio, también viajé en el tiempo, igual que todos mis compañeros de pasaje embarcados en aquel vuelo de Air New Zealand.

¿Qué no podría pasar volando en un avión de la compañía aérea oficial de la Tierra Media?

Y es que si el tiempo es una convención, como aquí queda demostrado con el ejemplo de la línea internacional de cambio de fecha, uno puede viajar en el tiempo cuando le dé la gana, simplemente pasándose por los cojones el acuerdo con el resto de la Humanidad.

Yo digo que el tiempo ha quedado establecido como una convención porque es la única forma fácil que tenemos para entenderlo. Después de pensar mucho en ello, mi opinión es que en realidad el tiempo no existe, sino que nos lo hemos inventado. El Universo siempre permanece en el mismo instante, lo que pasa es que se mueve y cambia, y a eso lo llamamos tiempo. Pero yo no creo que haya una línea temporal, ni tampoco pasado ni futuro; simplemente cosas que todavía no son o ya han dejado de ser.

Seguramente mi planteamiento no es demasiado científico, pero yo sólo soy un pobre payaso que no entiende de Física ni puede hacerle sombra al amigo Einstein. Me guío por sensaciones, presentimientos e intuiciones.

Y estoy convencido que viví el mismo día dos veces, de la misma manera que vivo en el mismo momento en el que nací y se extinguieron los dinosaurios; de la misma manera que todavía estaremos en el mismo punto temporal exacto cuando el Sol, convertido en supernova, nos engulla el planeta.

Bueno… lo dejo aquí, gente… ¡que me quedado sin tiempo!

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Acerca de David Castejón

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